<%@LANGUAGE="VBSCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Cartoboscopio - Cary Grant

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Archibald Alexander Leach, 1904 - 1986

Icono del glamour y de la elegancia, galán por excelencia, dotado de un finísimo sentido del humor y uno de los mejores intérpretes de la historia del cine: Cary Grant.

Ha sido una de las grandes estrellas del Hollywood de los años dorados que con su cautivadora presencia y talento interpretativo ayudó, y mucho, a hacer de Hollywood la Meca del cine, sin él nada habría sido igual en la historia del cine americano.

La figura de Cary Grant llenaba, por sí sola, la gran pantalla ya fuera en una comedia, para la que estaba especialmente dotado, un drama, películas de intriga, suspense o bélicas. Muchos fueron los que intentaron seguir su estela o ser dignos sucesores del "Caballero de la gran pantalla", pero ninguno lo consiguió. De él se ha dicho "Enseñó a Hollywood y al mundo lo que la palabra "clase" realmente significaba" (Polly Bergen, actriz).

Durante una entrevista alguien le comentó a Grant "todo el mundo quieres ser como Cary Grant" a lo que este contestó "Yo también".

Sus primeros pasos.

Cary Grant, cuyo nombre verdadero era Archibald Alexander Leach, nació el 18 de enero de 1904 en Bristol (Inglaterra) en el seno de una familia muy humilde, en la que sufriría muchas penurias económicas.

A la edad de 9 años, a la vuelta del colegio, Archie se encuentra con que su madre, Elsie Kingdom, se ha ido de vacaciones a la playa. La realidad es que su padre, Elias James Leach la ha ingresado en un psiquiátrico , para poder vivir sin trabas con su amante. De todo esto no se enterará Grant hasta 20 años después, por lo que creció con un odio visceral hacia su madre por haberle abandonado y haría de él un niño tímido y retraído.

En 1918, con 14 años, abandona sus estudios y consigue unirse, tras falsificar una carta de permiso de su padre, a un grupo de comediantes llamado "Troupe Pender". Trabajó con ellos en numerosos music halls en Londres, donde mejoraría su dicción, demostrando muy buenas dotes para el baile, la mímica y la acrobacia. Dotes que harían ser elegido para viajar con la troupe a Estados Unidos en 1920.

Cuando la troupe vuelve a Inglaterra, Archie decide quedarse y probar suerte en Estados Unidos. Trabajaría como bufón en el hipódromo de Nueva York, como hombre anuncio, como zancudo en Coney Island y algunos trabajos más que le llevaron a Canadá o a la costa oeste de Estados Unidos. Pero su suerte parece empezar a cambiar cuando se reúne con Reginal Hammerstein que le convence para que trabaje en la comedia musical, en la que debutará como cantante con la obra titulada "Golden Dawn", a la que seguiría otra obra titulada "Polly". Aunque no fue una obra de gran éxito empezó a abrirle las puertas para futuros contratos a Archie Leach, su primer nombre artístico.

El primer papel protagonista, en un musical de Broadway, lo consiguió en la obra "Boom-Boom", estrenada en Nueva York en enero de 1929. Incluso por aquellas fechas realizó una prueba de pantalla para Paramount\'s Astoria Studio, pero finalmente no le ofrecieron ningún contrato.

Archie salió de gira con un show titulado "The street singer" que finalizaría en 1931. A su regreso a Broadway se encontró con que la mitad de los teatros habían cerrado y no encontraba trabajo.

Su carrera como actor

Tras su regreso a Nueva York encontró un pequeño papel en una película de la Paramount Singapore Sue. Este fue el principio de su carrera cinematográfica ya que el estudio le ofreció un contrato de 5 años. Archie llega a Hollywood en enero de 1932 y tiene que cambiar su nombre. Durante una cena se le sugiere el nombre de Cary Lockwood, nombre del papel que interpretó en "Nikki". Pero ya había un actor que se llamaba Lockwood. El estudio le recomendó que eligiera un nombre corto. Archie recibió una lista y eligió Grant. Había nacido una leyenda del cine, había nacido Cary Grant.

Ese mismo año Grant participó en, lo que muchos piensan que es su debut profesional, la película titulada Esta es la noche dirigida por Frank Tuttle. Ese mismo año participaría, aunque en papeles secundarios, en varios títulos entre los que destaca La venus rubia dirigida por Josef Von Sternberg y que esta protagonizada por Marlene Dietrich.

El aumento de la popularidad de Grant empieza cuando comparte cartel con Mae West en Lady Lou de Lowell Sherman y No soy ningún angel de Wesley Ruggles, ambas del año 1933.

A partir de aquí, y coincidiendo con su marcha de la Paramount, es cuando la carrera de Grant comienza su meteórico ascenso. Gracias a su interpretación, junto a Katharine Hepburn, en La gran aventura de Silvia dirigida por el gran George Cukor en 1935 a Grant se le empiezan a abrir las puertas doradas de Hollywood.

A esta película le seguirían varios títulos de éxito como Ídolo de Nueva York , Una pareja invisible o La pícara puritana una comedía que ganaría el Oscar a la mejor película, todas ellas del año 1937.

Conseguido ya el estrellato comenzará a trabajar con directores de la talla de Howard Hawks, George Cukor, George Stevens...

Fruto de todas estas colaboraciones darán como resultado títulos imprescindibles de la historia del cine como La fiera de mi niña y Vivir para gozar de nuevo con Katharine Hepburn en ambas o Gunga Din una gran película de aventuras en la que compartiría protagonismo con Victor McLaglen y Douglas Fairbanks Jr.

Las décadas de los años 40 y 50 asistirían a su nacimiento como uno de los grandes mitos del Hollywood de oro.

En el año 1940 protagonizará Luna nueva dirigida por Howard Hawks, la mejor adaptación cinematográfica de la obra teatral "The front page", una comedia llena de ácido humor y dotada de un ritmo frenético en la que se parodia el periodismo. También en este año protagonizará una de las grandes obras maestras de la comedia americana Historias de Filadelfia de George Cukor en la que de nuevo compartiría protagonismo con Katharine Hepburn y donde derrochaba su talento el no menos genial James Stewart.

El año 1941 contemplaría la primera colaboración entre Grant y el maestro del suspense, Hitchcock, en Sospecha junto a Joan Fontaine y a la primera nominación al premio Oscar por su papel en Serenata Nostálgica aunque el premio sería para Gary Cooper por su interpretación en El sargento York. Su segunda nominación le llegaría en 1944 por su papel dramático en Un corazón en peligro de Clifford Odets pero en esta ocasión sería Bing Crosby quien se lo arrebataría por la película Siguiendo mi camino.

Si bien el reconocimiento de la Academia se le resistía, no pasaba lo mismo con el público que estaba totalmente entregado a su ídolo, lo que hacía de Cary Grant uno de los actores más taquilleros del momento y siguió protagonizando grandes títulos y trabajando para los mejores directores del momento, como Arsénico por compasión (1944) de Frank Capra, una obra maestra del humor negro, Encadenados (1946) de nuevo con Hitchcock en la que también trabajaba una dulce Ingrid Bergman, Me siento rejuvenecer (1952) dirigida por Howard Hawks, en la que sería su última colaboración juntos, y en la que compartiría cartel con Ginger Rogers y una semidesconocida Marilyn Monroe o Atrapa a un ladrón (1955), tercera de sus colaboraciones con Hitchcock, junto a Grace Kelly.

En 1957 Cary Grant se lanza a la aventura de crear su propia productora para lo que se asocia con su amigo el director Stanley Donen y entre ambos crean Grandon. Su primera película sería Bésalas por mí una comedía protagonizada por el mismo Grant y Jayne Mansfield. También de su productora protagonizará Indiscreta (1958) de nuevo junto a Ingrid Bergman, Página en blanco (1960) con Deborah Kerr, Robert Mitchum y Jean Simmons y Charada (1963) con la encantadora Audrey Hepburn en el que sería el último papel de importancia de Grant.

Por supuesto no nos podemos olvidar la que sería para muchos la obra cumbre tanto de Grant como de su director, Hitchcock, Con la muerte en los talones (1959) en la que compartiría protagonismo con Eva Marie Saint y James Mason ¿Quién no recuerda la famosa escena del avión fumigador persiguiendo a Grant?

En 1966 y tras protagonizar Apartamento para tres Cary Grant decide dar por terminada su carrera cinematográfica.

Tres años más tarde la Academia de las Artes y Ciencias de Hollywood le otorgó una Oscar honorífico por su dilatada carrera, trabajó en 74 películas, quizá para paliar una de las mayores injusticias de la historia del cine.

Cary Grant murió el 29 de noviembre de 1986 víctima de un ataque cardiáco.

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Alfred Hitchcock dijo una vez de Cary Grant, uno de sus actores preferidos: “Podría seguir actuando con un huevo podrido en la cara y seguiría pareciendo tan fascinante como siempre”. El realizado Fernando Trueba, en su “Diccionario de cine” (Planeta, 1997) lo califica como el mejor actor de la historia: “Era algo más que un actor. Era un signo. Y por ello el intérprete ideal para directores de tendencias abstractas, que él humanizaba a base de esa indescifrable cualidad llamada encanto”. Fascinación y encanto: he ahí dos atributos de Cary Grant. Trueba añade: “Fue el más económico, el que con menos ha contado más, el que te comunica sus emociones escondiéndolas en vez de exhibiéndolas; entonces, definitivamente, Cary Grant es el mejor actor de la historia del cine, aparte del más cinematográfico de todos los actores, el menos teatral, el menos melodramático, el más específicamente cinematográfico”. Todas esas cualidades que no pueden adquirirse con ningún método ni en ninguna escuela. Curiosamente, Cary Grant -que encarnó a personajes escépticos, solitarios, tímidos y a la vez cínicos que no parecían resignarse a un único amor-, también creyó que una trayectoria se construye con lucha titánica, con esfuerzo y con voluntad de redención social.

La suya fue, sobre todo, una infancia triste: casi miserable por la modestia de su familia, angustiosa por el temor enfermizo de su madre a que a él, a su segundo hijo, le ocurriese cualquier desgracia. Ella, Elsie, jamás pudo remontar la muerte de su primer hijo, nacido en 1900, de la que siempre se sintió culpable. Ese remordimiento la llevó a la sobreprotección de su segundo hijo, que alumbró un 18 de enero de 1904, Archibald Alexander Leach (“intentó asfixiarme con su amor –diría luego Grant-. No pasé un solo instante de felicidad bajo el mismo techo que mis padres”) y posteriormente la condujo a un psiquiátrico. Un día, cuando tenía nueve o diez años, Archibald se despidió de ella como siempre, y cuando volvió del colegio le dijeron que se había tenido que ausentar. Tardó dos décadas en saber la verdad de ese encierro, y ya era entonces un actor famoso, y además había perdido a su padre. A los catorce años, abandonó el colegio y se sumó al Troupe Pender de cómicos de la lengua; con la compañía aprendió mucho: realizó acrobacias y pasos de baile, y aun tuvo tiempo de mejorar su acento de Bristol.

En 1920, partió a Estados Unidos y compaginó, como método de supervivencia y de crecimiento artístico, empleos de hombre anuncio y de “bufón” en el hipódromo de Nueva York con su presencia como cantante en comedias musicales y en números más o menos circenses, bajo el nombre de Archie Leach. De ahí dio el salto en papeles secundarios al cine, donde lo mismo mostraba un perfil de galán romántico con el cual tendría sus primeros éxitos que mostraba algunas virtudes que le harían famoso luego: la sensibilidad, la perspicacia, la lectura correcta de una papel, la fina ironía, su sentido del humor y aquella facilidad casi inefable que poseía para solventar cualquier papel o conflicto sin despeinarse. Esas características las iría potenciando más tarde, lo mismo que la sabiduría con que mezclaba el desconcierto y la seguridad, y otro rasgo que cultivó con elegancia y magnetismo: la ambigüedad. Aquella ambigüedad que le permitía aparentar perversidad o un oscuro tormento y que tendría sus mejores momentos en películas como “Sospecha” (1941) o “Encadenados” (1946) de Hitchcock. Pero no adelantemos acontecimientos. Sus inicios, de verdad, están vinculados a dos actrices: Marlene Dietrich en “La venus rubia” (1932) y a Mae West (ella presumió siempre de “que exigió su presencia”), con la cual realizó dos películas: “Lady Lou” o “No soy ningún ángel”.

Antes de dar ese paso decisivo que ya fue “La gran aventura de Silvia” (1936) de Cukor, junto a Katharine Hepburn, trabajó con grandes damas de Hollywood como Jean Harlow o Irene Dunne como galán romántico. Howard Hawks descubriría su inmenso talento cómico como profesor despistado en “La fiera de mi niña” (1938), y acabaría convirtiéndolo en su actor preferido; con él hizo otras películas como “Sólo los ángeles tienen alas” (1939), “Luna nueva” (1940) (una de las mejores sátiras sobre el periodismo, donde el cínico y burlón Grant volvía a seducir a su ex esposa, Rosalind Rusell, en vísperas de su nueva boda, algo que también hizo impecablemente en “Historias de Filadelfia” de George Cukor”, también ese mismo año), “Me siento rejuvenecer” (1952) y “La novia era él” (1949). Cary Grant, en cualquier papel, establecía de inmediato una complicidad con el espectador, fundada en el talento, en la versatilidad y en una estrategia espontánea de seducción. Y en una inteligencia dibujada, sin ostentación alguna, con matices invisibles.

Bordaba cualquier papel. Y a esos títulos, hay que sumar otras obras maestras: “Arsénico por compasión” (1944) de Capra, la ya citada “Encadenados”, junto a una insuperable y bellísima Ingrid Bergman, en una historia de amor entre una mujer necesitada y el hombre que niega sus sentimientos y que avanza en medio de una intriga relacionada con el uranio oculto en una botella, o “Con la muerte en los talones”.

En un periodo de crisis, de cierta caída en la monotonía del galán guapo, Hitchcock le recuperó con papeles hondos y completos; tras “Atrapa a un ladrón” (1955), en 1959 le daría uno de los papeles de su vida en “Con la muerte en los talones”. Y algo más tarde redondeó su extraordinaria filmografía con una pieza deliciosa: “Charada”, junto a un ángel o a un cisne de alada beldad como Audrey Hepburn. Cary Grant se casó cinco veces. Una de ellas con la millonaria Barbara Hutton, convivió casi una década en una casita de Santa Mónica con el actor Randolph Scott (de ahí las acusaciones de homosexualidad que se han vertido sobre su figura en tiempos en que se entendía como “amor oscuro”) y no llegó a recibir más que un Oscar por su carrera en 1970. Un montón de historias sobre su tacañería y maltrato a sus esposas ensombrece su leyenda, aunque se sabe que entregó el caché de una de sus películas para el ejército inglés que combatía en la Segunda Guerra Mundial. Katharine Hepburn, con quien dio vida a algunas de las mejores parejas del cine, dijo de él: “Cary Grant es una personalidad que funciona siempre. Posee un encantador sentido del ritmo, del tiempo, un rostro divertido y una voz adorable”.

 

Filmografía

1932

- Esta es la noche (This is the night), de Frank Tuttle

-Pecadores sin careta (Sinners in the sun), de Alexander Hall

-Tuya para siempre (Merrily We Go to Hell), de Dorothy Arzner

-Entre la espada y la pared (Devil and the Deep), de Marion Gering

-La venus rubia (Blonde Venus), de Joseph Von Sternberg

-Sábado de juerga (Hot Saturday), de William A. Saiter

-Madame Butterfly, de Marion Gering

1933

-Lady Lou (She Done Him Wrong), de Lowel Sherman

-La mujer acusa (Woman Accused), de Paul Sloane

-El águila y el halcón (The Eagle and the Hawk), de Stuart Walker

-Casino del mar (Gambling Ship), de Louis Gasnier & Max Marcin

-No soy un ángel (I\'m No Angel), de Wesley Ruggles

-Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland), de Norman Z. Mc.Leod

1934

-Princesa por un mes (Thirty Day Princess), de Marion Gering

-Born to be bad, de Lowell Sherman

-El templo de las hermosas (Kiss and Make Up), de Harlan Thompson

-¡Atención señoras! (Ladies Should Listen), de Frank Tuttle

1935

-Mi marido se casa (Enter Madame), de Elliott Nugent

-Alas en la noche (Wings in the Dark), de James Flood

-La última avanzada (The Last Outpost), de Louis Gasnier & Charles T.Barton

1936

-La gran aventura de Silvia (Sylvia Scarlett), de George Cukor

-Big brown eyes, de Raoul Walsh

-Suzy, de George Fitzmaurice

-Wedding present, de Richard Wallace

-Amazing quest of Ernest Bliss, de Alfred Zeisler

-Preludio de amor (When You\'re in Love), de Robert Riskin

1937

-La pareja invisible (Topper), de Norman Z. Mc.Leod

-El ídolo de Nueva York (The Toast of New York), de Rowland V.Lee

-La pícara puritana (The Awful Truth), de Leo Mc.Carey

1938

-La fiera de mi niña (Bringing Up Baby), de Howard Hawks

-Vivir para gozar (Holiday), de George Cukor

1939

-Gunga Din, de George Stevens

-Sólo los ángeles tienen alas (Only Angels Have Wings), de Howard Hawks

-Dos mujeres y un amor (In Name Only), de John Cromwell

1940

-Luna nueva (His Girl Friday), de Howard Hawks

-Mi mujer favorita (My Favorite Wife), de Garson Kanin

-Los Howards de Virginia (The Howards of Virginia), de Frank Lloyd

-Historias de Filadelfia (Philadelphia Story), de George Cukor

1941

-Serenata nostálgica (Penny Serenade), de George Stevens

-Sospecha (Suspicion), de Alfred Hitchcock.

1942

-El asunto del día (The Talk of the Town), de George Stevens

-Hubo una luna de miel (Once Upon a Honeymoon), de Leo Mc.Carey

1943

-Mister Lucky, de H.C.Potter

-Destino Tokio (Destination Tokyo), de Delmer Daves

1944

-Arsénico por compasión (Arsenic and Old Lace), de Frank Capra

-El eterno pretendiente (Once Upon a Time), de Alexander Hall

-Un corazón solitario (None But the Lonely Heart), de Clifford Odets

1946

-Noche y día (Night and Day), de Michael Curtiz

-Sucedió en el tren (Without Reservations), de Mervyn LeRoy

-Encadenados (Notorious), de Alfred Hitchcock

1947

-El solterón y la menor (The Bachelor and the Bobby-Soxer), de Irving Reis

-La mujer del obispo (The Bishop\'s Wife), de Henry Koster

1948

-Los Blandings ya tienen casa (Mr. Blandings Builds His Dream House), de H.C.Potter

-En busca de marido (Every Girl Should Be Married), de Don Hartman

1949

-La novia era él (I Was a Male War Bride), de Howard Hawks

1950

-Crisis, de Richard Brooks

1951

-Murmullos en la ciudad (People will talk), de Joseph Leo Mankiewicz

1952

-Hogar, dulce hogar (Room for One More), de Norman Taurog

-Me siento rejuvenecer (Monkey Business), de Howard Hawks

1953

-La mujer soñada (Dream Wife), de Sidney Sheldon

1955

-Atrapa a un ladrón (To Catch a Thief), de Alfred Hitchcock

1957

-Orgullo y pasión (The Pride and the Passion), de Stanley Kramer

-Tú y yo (An Affair to Remember), de Leo Mc.Carey

-Bésalas por mí (Kiss Them for Me), de Stanley Donen

1958

-Indiscreta (Indiscreet), de Stanley Donen

-Cintia (Houseboat), de Melville Shavelson

1959

-Con la muerte en los talones (North by Northwest), de Alfred Hitchcock

-Operación Pacífico (Operation Petticoat), de Blake Edward

1960

-Página en blanco (The Grass Is Greener), de Stanley Donen

1962

-Suave como visón (That Touch of Mink), de Delbert Mann

1963

-Charada (Charade), de Stanley Donen

1964

-Operación whisky (Father Goose), de Ralph Nelson

1966

-Apartamento para tres (Walk Don\'t Run), de Charles Walters